22 de març 2013

PRIMAVERA


Els rajos de sol s’escolen per les finestres, el vent espanta els núvols, les flors juguen amb l’aigua dels rius, els ocells s’adormen a l’ombra dels cirerers... 

Ja hi som a la primavera!

05 de febrer 2013

Me imagino


A veces intento imaginarme mi yo con 28 años. Me resulta algo divertido porque puedo inventarme completamente mi vida de joven adulta.

Me imagino con un bebé en los brazos, una niña. Una niña pequeña de 6 quilos. Una niña guapa y bonita. Una niña que crece feliz. Una niña que se ríe cuando la agitas en el aire o cuando su papá le hace muecas o cuando le hago cosquillas en la barriga con la boca.

Me imagino en una ciudad. Una ciudad cerca de otra ciudad donde viven mis padres, cerca de donde viven mis amigos. Una ciudad con playa para poder pasear conmigo misma. Una ciudad ajetreada y con muchos semáforos que me agobian porque me hacen llegar tarde al trabajo.

Me imagino siendo banquera. Trabajando en una oficina en la que a media mañana mi secretaria me trae un café con leche y sacarina. Una oficina en la que mi jefe es un tipo enrollado y nos invita de vez en cuando a cenar. Una oficina en dónde hay un buen ambiente y en la que no me importa quedarme un rato más charlando con mis compañeros de trabajo.

Me imagino en otro país. Me imagino en un país con frío, con nieve. Me imagino en un país lejano, echando de menos a mis amigos, a mi familia, a mi casa de toda la vida. Me imagino escribiendo cartas. Me imagino explicando anécdotas.

Me imagino haciéndome mayor. Me imagino nómada, que voy y que vuelvo, que viajo. Me imagino recordando y conociendo. Me imagino haciendo. Me imagino aprendiendo. Me imagino yo.

Y ahora que ya se me cierran los ojos, vuelvo al 2013, a febrero, al día 5. Vuelvo a pensar en los amigos que tengo y que no encontraré en la ciudad imaginada, ni en la oficina imaginada, ni en la vida imaginada. Y ya no quiero imaginar más, no quiero crecer, porque sé que cuando tenga los 28 me imaginaré cómo podría haber sido mi vida con 16 y no quiero imaginarla, quiero contarla, esté dónde esté y rodeada sea de quién sea.

Atentamente,
Sandra Mouat de 16 años.

21 de gener 2013

Papá


De pequeña me pensaba que lo sabías todo: cualquier duda o curiosidad que tuviera, tú sabías explicármela. Yo te decía: “Tú lo sabes todo, ¿no?” y claro, tú te reías pensando en mi inocencia... Y ahora me doy cuenta de que no lo sabes todo y de que hay muchas cosas que no entiendes, de echo, eres tú a veces el que me pregunta a mí.

De pequeña podías cogerme en brazos si me caía en el parque. Podías acurrucarme en ti para llevarme a la cama cuando me quedaba dormida en el sofá. Y ahora estoy segura de que si lo intentas, te hernias, ha ha.

De pequeña hacíamos carreras que siempre ganabas. Nunca podía pillarte en el pilla pilla y te burlabas cariñosamente de mí diciendo que eras más rápido, sin embargo, ahora te gano a pata coja y con los ojos vendados.

De pequeña íbamos a comprar y te reías de mi rabia hacia el desorden del carro de la compra: debía guardarlo todo de manera encajada, como si se tratara del juego del tétrix. En cambio, ahora ya no te acompaño porque me aburro y tengo cosas mejores que hacer.

De pequeña me contabas chistes que me hacían reír a más no poder. También me decías adivinanzas que hacían que me rompiera el coco pensando la respuesta. Nunca me rendía hasta que se me olvidaba la adivinanza y días más tarde me decías la respuesta.

De pequeña leías conmigo antes de irme a dormir y me ayudabas con las palabras difíciles. Siempre cogías libros recomendados para 6 o 7 años pero yo lo cambiaba a otros libros que me llamaban más la atención, cómo el de H.G. Wells: El hombre invisible.

De pequeña éramos uña y carne y nos dábamos muchísimos abrazos y besos. Ahora, aunque no te dé tantos y no te diga que te quiero y, a veces me enfade contigo y te grite o te rechiste, también somos uña y carne y seguiré contando contigo para lo que necesite.

De pequeña te quería muchísimo y ahora más aún.

15 de gener 2013

Dos mesos

Després dels examens finals, que impliquen una certa dedicació, esforç, temps i nervis, m'esperen dos mesos sencers per a mi. 

Dos mesos d'estar-me amb la Judith fent-la petar. Explicant-li la vida de ciutat, les vivències de tot un any escolar, la mort de l'àvia. I sentir l'abraçada dolça d'una amiga llunyana (però propera ara, i vertadera sempre).

Dos mesos de mirar els estels amb el Jordi asseguts al turó. Pensant que el temps no passa, encara que passa més ràpid del que m'agradaria. I sentir un calfred per culpa de la brisa nocturna d'estiu que ell aprofita per fer que la manta escali la meva esquena fins reposar-se a les meves espatlles.

Dos mesos de retrobar-me a mi mateixa llegint sota de la copa d'una prunera fins que es fa fosc i la panxa comença a reclamar.  

Dos mesos de conèixer als petits de la família que, per cert, cada cop creix més i més ràpid. Ara corre cap aquí, ara agafa a cavallet a aquest, que si salta la corda, anar a la fira d'atraccions com a mainadera dels menuts que volen pujar aquí i allà, o un: ¿jugues a fet i amagar? I és clar, com negar-se quan qui ho demana són uns petitons que t'apetonejen més que ningú, i et demostren el seu amor des que s'aixequen fins que s'adormen?

Dos mesos de tranquilitat i calma, de quedar-me adormida a l'hamaca escoltant el silenci.

Dos mesos de posar-me els cascos i sentir-me d'un altre món, d'un món molt llunyà al de la Terra. De poder anar a concerts bojos de grups desconeguts.


I són les dotze de la nit i m'en vaig a passejar pel poble. I puc observar el silenci, puc adonar-me que això és el millor que hi ha, puc gaudir de dos mesos que són meus i que ningú pot robar-me perquè en aquets dos mesos està tot: està l'amistat, està l'amor, està l'escalfor dels que m'estimen i m'estimo, estàn les tardes que a la ciutat haurien sigut perdudes però aquí han sigut guanyades.

I quan vull adonar-me, estic arrepenjada al cotxe, pensativa i nostàlgica i, de sobte, em converteixo en còmplice del primer petó d'uns joves nouvinguts en això de l'amor.

08 de gener 2013

16

+¡Dieciséis años ya! ¡Madre mía! ¡Te nos haces mayor, muy mayor!

-Sí, dieciséis años, y no me lo creo ni yo...