11 de desembre 2012

Día a día


Hay días en que los pro­ble­mas, co­mo cuen­tas de ro­sa­rio, se ciñen a la gar­gan­ta, anu­dan las pa­la­bras y cie­gan la mi­ra­da. Son días en los que pen­sar en el fu­tu­ro due­le tan­to que nu­bla la fa­cul­tad de ra­zo­nar; días en los que la lí­nea del ho­ri­zon­te no se vis­lum­bra, tan so­lo un tra­zo ne­gro so­bre un fon­do ne­gro. Son días que, pa­ra de­ma­sia­das per­so­nas, se han con­ver­ti­do en se­ma­nas, me­ses, años in­clu­so. Es el tiempo en qué la desesperación se lanza por la ventana delante de la inminencia de un desahucio en qué las facturas impagadas enredan un laberinto sin salida, en qué se cuenta por horas el momento de bajar la persiana... Adiós a las ilusiones, adiós a los sueños. Mirar a los hijos también duele. Porqué crece el temor de no poder ofrecer nada del que un día fue imaginado y que esto acabe siendo un pozo insaciable que lo engulla todo. I entonces, cuando domina la inquietud, cuando atormenta a un pasado que se escapó. La tristeza amenaza de convertirse en la única compañía. La depresión aumenta a medida que se ennegrece el futuro, que crece la impotencia, que se dispara la angustia. Las calles engalanadas gritando al consumo de vuelven una burla para aquello que teme que el asfalto sea su última estación. Sólo queda pensar en el presente. Enlazar una cuerda de salvamento hecha del día a día. Libre del pasado y de un futuro que aún no existe. Puede que así, libres del miedo, podremos pintar un futuro de esperanza.


Emma Riverola, El Periódico de Cataluña 11/12/2012

05 de desembre 2012

Un, dos, tres, el mundo al revés


Hoy cuando me he levantado lo he visto todo patas arriba. He visto que la estantería estaba bocabajo pero los libros no caían. He apartado la cortina lentamente y, evidentemente, los coches estaban tumbados como perros que buscan las cosquillas de su dueño en la barriga. Los árboles apuntaban hacía abajo y sus raíces salían de las nubes. El suelo seguía en sus sitio, pero las flechas de dirección, de párking y demás estaban del revés. 
En la calle no había nadie, lo único que se veía era la contaminación que llevamos a rastras de años atrás y un viento que hacia mover todo. Ese viento me hizo sentir viva -pero rara. Al abrir la ventana me golpeó en los ojos de manera que tuve que cerrarlos.
El mundo era diferente a tal y cómo lo había conocido hasta ahora.Todo era muy raro y no sabía qué hacer. Intenté rebuscar por los cajones (invertidos) unos pantalones de chándal y una sudadera. Me dejé los mismos calcetines con los que había dormido, me calcé y me dispuse a salir de mi habitación.
Ahora tenía todo el tiempo del mundo para pensar: no encontré a mis padres en mi casa, ni a mis vecinos en las suyas, ni a mis amigos en la línea del teléfono... Al parecer el mundo se había revuelto, había decidido cambiar, había dado la vuelta repentinamente... Lo que no fui capaz de entender entonces es que ya hacía tiempo que había pasado, que se había desordenado el sistema hacía mucho ya, que se había revolucionado el planeta, y la humanidad no se había percatado de ello hasta ahora. Un poco tarde, quizá... cuándo el mundo no sólo había reconvertido su forma política, económica y social, sino también física.

14 de maig 2012

Adiós


Cuando te marchaste algo dentro mío murió. Ahora que lo pienso en frío, me supongo que es algo normal: cuando algo que ha formado parte de tu vida durante muchos años se va, algo en tu interior se apaga, se marchita, como una flor cuando pasa la primavera y llega el otoño...
No me había dado cuenta de que se había ido yendo poco a poco. Quizás fue mi culpa por no aprovechar los últimos suspiros, o los primeros suspiros también... o ya puestos, creo que debería haber aprovechado todos y cada uno de esos segundos. Algunos había sido imposible por falta de tiempo, o de ganas, o de ambos... aunque siempre hacía un huequecito para disfrutarte...
Ahora que ya no estás es cuando más cosas se me ocurren para hacer, para vivir contigo. Pero se me hace un poco difícil en esta etapa sin estar contigo, sin estar en ti. Aun que sepas, compañera, que todo aquello que te prometí pienso cumplirlo.
 Creo que me toca dar portazo, cerrar las ventanas, las cortinas y las persianas, cambiar de muebles, de estilo… ir a la peluquería y cambiarme el look…
Quiero darme cuenta y suena el teléfono. Voy a ser abuela. La dulce flor de primavera, se marchitó en verano, llegó el otoño y ahora ya es invierno.

29 de gener 2012

Un groc.


Els experts recomanen canviar de raspall de dents cada tres mesos. Potser els experts no entenen que els record no caduquen. Sí, serà millor que m’expliqui. Els experts no són tan experts com diuen que són. Són experts perquè hi tenen un paper que se’n diu diploma on hi surt la firma del rei... i a això ja li diuen expert? Doncs jo crec que no són experts realment perquè si ho fossin no ens farien canviar cada tres mesos el raspall. Ells no saben o no entenen que un raspall de dents ens acompanya diàriament en el nostre llarg viatge. Ell guarda secrets, contempla petons, neteja paraules, acompanya als somriures...  Un raspall de dents sap tant de tu com un amic. M’atreveixo a dir que un raspall sap de tu més que un amic. Un raspall t’acompanya abans d’anar a dormir, et veu la cara de recent aixecada: les bosses dels ulls, el nou gra que t’ha sortit que després dissimularàs amb maquillatge, la forma del llençol marcada a la cara... estic segura de que això no ho veu més de cinc vegades una amiga... També endevina el que has menjat, el teu menjar preferit, t’ajuda a cantar... El raspall de dents té una vida molt curta segons els experts i no deuria de ser així... Es un gran dilema l’escollir un color per el teu nou raspall, la forma que vols, el preu... Un raspall de dents sap moltes coses del seu amo i es per això que no cal matar-lo als tres mesos.